Sentada con papel y bolígrafo en mano, prendo un cigarrillo y me acomodo en unas escaleras frías y sucias para poder visualizar y analizar cada detalle de las personas que pasan mi alrededor; hay tantos tipos de personas que se pueden convertir en personajes dependiendo su forma de ser y hacer.
Quiero empezar haciendo un recorrido de todas aquellas personas que pasaban y me miraban como una especie de plaga que esta desubicada o incluso aquellas que ni notaron mi presencia por estar pensando en otras cosas o simplemente por puro despiste; empezando por los policías que se juntaban a charlar y hablar de sus vidas personales sin importarles lo que pasara a sus alrededor, chisteado y riendo, pasando por un buen rato en una fría pero soleada mañana; sigo por los estudiantes con los cuales me siento identificada, pasan corriendo agarrando sus maletas o útiles evitando que se les resbalen o que se lean, corren con prisa mirando el reloj o con cara de angustia, pero otros pasan relajados escuchando música concentrados en ella o hay algunos que pasan en grupos, junto con amigos o compañeros charlando, ya sea de la vida o de alguna clase interesante o importante a la cual asistieron; los siguientes personajes que aparecieron son esas personas que pasan sin rumbo y se quedan observando hacia todos lados, luego piensan un rato o revisan su celular y siguen su camino; luego siguen los deportistas y atletas que pasan trotando en su ropa deportiva escuchando música o simplemente mirando hacia adelante pensando en su siguiente paso o en lo que les queda de recorrido.
La gente pasa en carros y taxis, se bajan y siguen su camino, como aquellos dos personajes que se bajaron de un taxi y el hombre, con muletas, le entrega el dinero al taxista y pide ayuda a la mujer que venía con él, ella muy paciente lo ayuda y camina a su lado, a veces se adelanta y espera a que su compañero la alcance para seguir caminando; o como ese señor quien atravesó la esquina con su moto a mano ( lo que quiero decir a mano es que él iba caminando, empujando la moto) y cuando por fin cruza la esquina y llega a una vía transitable, se viste con su chaqueta, se coloca su casco, acelera y se pierde dentro del trancón.
También están esas personas que piden direcciones, que pasan leyendo un papel y mirando a las paredes de alrededor, buscando algún tipo de información que les sirva, al no encontrar o entenderla señalización, se acercan a personas que seguramente les pueden ayudar de algo como lo son los policías, los porteros o vendedores de artículos. Otros son los que quieren cruzar las calles, multitudes de gente esperando al cambio de la luz del semáforo pero existen aquellos que no aguantan esperar al cambio, buscan un preciso momento en el cual no pasen autos ni buses y corren de un lado al otro.
Mientras observo y escribo, se me acerca el portero pidiéndome el favor de que me ubique al otro lado de las escaleras, le pido con decencia que me dé un poco de tiempo mas, luego me sonríe y se retira, aun no entendí el porqué de su petición pues se me hizo casi la misma acción sentarme ahí o a cuatro metros, pero pienso que todo tendrá su razón lógica.
Para el final dejé a un personaje que estuvo compartiendo con migo todo el ambiente, observe su llegada y todo su proceso de venta, es el vendedor de tarjetas SIM de Comcel, el hombre llegó a la esquina y colocó su maleta en el piso al lado de un poste, se puso una clase de banner colgado en su cuello, el cual llevaba la información de su venta. Luego de un rato, se le acercó una joven a pedirle ayuda con su celular, pasa un poco de tiempo y ella sigue ahí esperando un milagro y que el hombre le arregle el celular, lo mira con cara de ansias esperando a que él fuera un técnico y en la mira a los ojos y menea la cabeza diciéndole que él no podía ayudarla a arreglar su celular, la joven se va con cara de decepción tratando de ella arreglar su celular, volviendo al hombre Comcel, llamémosle así; comienza a gritar frases que van acorde con su publicidad: ¨SIM card prepago de Comcel...¨. Luego aparece una vendedora d productos varios y se sienta al lado del hombre, se saludan y comienzan a charlar como ya conocidos, personas van y le compran cigarrillos o chicles a la mujer...
Pasa un rato y el portero que anteriormente mencione, se acerca a donde el hombre Comcel y le entrega algo, al comienzo no alcanzó a comprender que le dio o de pronto no le dio nada y solo le habló pero después de 5 minutos que el portero se retira, el hombre Comcel se comienza a untar la cara con una crema blanca, si, el portero le había compartido un poco de protector solar para que se protegiera del sol, el hombre Comcel, se acerca donde la vendedora y le ofreció poco para que se aplicara ella también, al rato el portero vuelve y comienza a entablar una conversación con los dos personajes,. finalmente, un hombre de edad, vestido de traje y corbata, realmente parecía que iba hacia un trabajo nona reunión de negocios, se acerca al hombre y lo saluda como si se conocieran de toda la vida, se saludan con una alegría y encanto, hablan y conversan un buen rato y luego el hombre de edad se retira y sigue su camino; me gusta pensar que en un pedazo de una calle al lado de una estructura construida en mármol y baldosa, en un barrio de un departamento de una ciudad, etc., etc. existe una pequeña reunión de personas que aun que no se conozcan de toda la vida y no tienen el mismo empleo ni el mismo estudio, se saludan con alegría y comparten sus experiencias con los otros, por que día a día s se ven las caras y cada vez se reconocen mas; el humano es un ser curioso que vaya a donde vaya, necesita y le gusta aprender algo mas siempre, es por esto que nos aceramos a la gente, a nuestros conocidos y a nuestros amigos, por curiosidad y duda, claramente está el hecho de que queremos ser escuchados por alguien, que nos escuchen nuestras historias y noticias; para el ser humano es intrigante e interesante socializar y la compañía es lo que nos hace sentir parte de todo lo que nos rodea.