Una noche sin aventuras, una noche sin pasiones, una noche donde no pasó nada pero paso todo; el tiempo se hacía infinito, pero terminaba; los tragos seguían, pasaban pero no entraban; la caja de cigarrillos se acababa pero las inhalaciones no se sentían, la comida rotaba, bajaba, pero no llegaba; la música sonaba, se sentía pero no movía; la gente pasaba y miraba pero sin detallar, las personas se sentaban embriagadas en sillas y en mesas, hablaban, se reían pero no se escuchaba. Siguiendo el camino de una noche sin destino pero que lleva a algún lugar, pasando por todo el tipo de personas, algunas me miran, algunas ni se inmutan que paso junto a ellas y menos que las rozo sin culpa con mi brazo, veo las caras de estos personajes y trato de analizar y entender profundamente cuales son sus pensamientos, si realmente hacen lo que sienten o solo siguen la corriente del ambiente, hablan y hablan, se ríen y se enojan sin pensar en el antes y el después, solo producen conversaciones alternas que los hace sentir cultos e inteligentes; me pongo a pensar que a veces cada uno de nosotros nos sentimos parte de ellos y realmente lo somos, a veces es bueno compartir la ignorancia para aprender un poco mas de la vida y llegar a diferentes puntos de vista que jamás habíamos tocado ni comprendido. Es por esto que creo que la noche nos trae sorpresas que nunca siquiera se rumoraron, la noche fue es y será otra vida para todos; es un rito donde las personas saben como actuar y que hacer, es como ir por un mismo camino siempre, siempre se sabe por donde empieza y por donde termina, pero nunca se sabe cual será la magia de esta, cual será la consecuencia, cuales serán las personas que estarán involucradas y las dudas que estas dejarán.
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